¿Sí? ¿Seguro?

Con los ojos entreabiertos, sonrisa condescendiente, abrochándose su impecable americana y justificado por el líder de la oposición, un despistado (o no) Rajoy huelgó dar la mano a Pedro Sánchez en la “útil” reunión que tuvieron esta semana.

Y es curioso que un retrato como éste, que adornó las portadas de la mayoría de los periódicos nacionales éste sábado pasado, haya sorprendido a las masas calificando dicha actitud como improcedente e indigna por tratarse de una autoridad como es la del Presidente en funciones.

Debemos recordar una campaña electoral basada en un batiburrillo de faltas de respeto entre las distintas candidaturas a la presidencia, cobijada en la prioridad de encabezar el cambio que España tanto necesita. Por ello, no es de extrañar que el meeting entre la propuesta del Rey y el primer candidato del partido electo se inaugurara con una falta de consenso entre ambas personas de fingir una buena relación entre ellos. De este modo, cabe pensar que quizá esa pretensión de aparentar una realidad que no es, con la que tanto se caracteriza la actual sociedad, no haya llegado hasta las altas esferas, porque lo que sí nos sorprendería (o debería) es una foto colgada en un supuesto Instagram de Pedro Sánchez que mostrara a ambos susodichos tomándose un café descrito con el hashtag #colegueo.

Sin justificar la falta de educación que ello supone, posiblemente ha sido factor sorpresa el hecho de visualizar cuál es la auténtica realidad que fundamenta este mes y medio de incertidumbre política, algo a lo que los ciudadanos no estamos acostumbrados. Escribía Pedro Simón que “nos cuentan cuentos como si fuéramos niños (ya quisiéramos). Nos cuentan cuentos como si fuéramos idiotas”, y puede que acostumbrados al papel de idiotas, por una vez se nos tome en serio, y por mucho pacto que al final se lleve a cabo con la finalidad de no convocar nuevamente elecciones, la relación entre el PP y el PSOE es la misma, y de ahí todo lo que ello conlleve si al final deciden estrechar sus manos.

Dicho de otro modo, va a ser mejor que nos acostumbremos a situaciones de éste calibre. Ya que, del mismo modo que Albert Rivera y Pablo Iglesias jamás van a tener un saludo cual miembros de una misma banda callejera, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, hasta colaborando en el funcionamiento de un nuevo gobierno, jamás, al igual que los líderes italianos Silvio Berlusconi y Umberto Bossi, van a darse un abrazo y a calificarse mutuamente como “mejor compañero de trabajo y/o amigo”.

¿O era al revés?

 

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Una vez más

Vuelve a arriesgarte. Pero esta vez que sea de verdad, sin miedo. Haz que los demás descubran a alguien nuevo en ti, alguien que desconocían. Contempla una vez más el pasado, aprende de él y date la vuelta. Para siempre. No dejes que esa ilusión que yacía dentro de ti se desvanezca por haberte desmoronado una vez. Recuerda que si hay alguna historia que contar es aquella que empieza con algo por lo que te lanzaste y no por haber retrocedido un paso.

Juégatela. Que se rían de ti, no importa. Porque al final los que se rían son los que aprenderán de tu experiencia y no de la suya. Los Beatles no serían quienes son si hubieran desistido cuando la primera discográfica, Decca Studios, oyó su música, les dijo que jamás tendrían futuro dentro de la industria. No existen las decisiones equivocadas, sino actos de valentía por tener aspiraciones y una meta que alcanzar. Alguien dijo una vez que si el plan ‘A’ no funciona, cambia de plan, pero no de meta. Y si cambias de meta, que sea porque conservas las cicatrices que demuestran que fuiste capaz de luchar por algo y que por alguna razón fuera de tu alcance no fue posible; y no por un simple, frío y vacío “porque no”.

 

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Ten miedo. Asústate y llora si lo necesitas. Porque significará que realmente estás dando lo mejor de ti. Y por cada golpe que recibas halla una razón más por la que seguir adelante. Dicen que ningún mar en calma hizo experto al marinero, por eso deseo que tengas muchas batallas en la vida, para que las ganes una a una. Vence tus temores y conviértelos en facultades que te fortalezcan, al fin y al cabo no hay camino sencillo que valga la pena.

Abre tu mente. Recuerda que las aspiraciones están para alcanzarlas, que vivimos en un mundo lleno de posibilidades y que no tenemos tiempo para quedarnos estancados en aquello a lo que nos hemos habituado. Que nada es tan imposible como parece y que a veces el único obstáculo al que debemos enfrentarnos es a nuestra propia actitud.

Inténtalo una vez más porque un fracaso fruto de la aceptación de un reto es de por sí una victoria.