Las primeras líneas

No sé si empezar éste blog con el título al que le he puesto a la primera entrada es lo más correcto, sin embargo me parece una buena forma de iniciarlo. Sin romper formalismos y siendo políticamente correcta, me parece adecuado hacer una pequeña a introducción a lo que será a partir de ahora un compañero de viaje a todo lo que sucede en mi mente, o quizá en la mente de otros, y me inspiran de modo que lo plasme en escritos que iré dejando por aquí. No voy a ceñirme a ningún tema, pero tampoco voy a tratar de hacer pasar desapercibido mi punto de vista, porque esto es, al fin y al cabo, lo más parecido a un diario personal.

En cuanto al título, me parece un buen tópico literario para la expresión de benevolencia, manifiesto de humildad por parte del que escribe, los hay que lo consideran un gesto de “falsa humildad”, pero dejaré que cada cual haga sus deducciones. Así pues, el título va acompañado de “XXI” para que, sin quebrantar clasicismos, pueda añadirle un toque actual a ésta nueva página, ya que son los temas en los que suelo indagar.

Finalmente, te doy la bienvenida a ti, primer, segundo o enésimo lector/a, espero no decepcionarte y que alguna de mis palabras te sirvan para algo, o al menos te sientas reflejado en alguna línea por muy breve que sea. Trataré de ser concisa y clara, tomando por patrón la cita de Mark Twain que hallaréis debajo del título, ya que “la diferencia entre la palabra acertada y la palabra casi acertada, es la que hay entre la luz de un rayo y una luciérnaga”.